
Historias de la manada
Icaro
Llegada: Diciembre 2014
Era un peluche de pocos meses cuando vino, asustado y temeroso. Ícaro enamoró a unas personas que le adoptaron y se fue a un nuevo hogar. No estuvo ni un año, se acordaron entonces que tenían que llevar a su hija a la universidad y no había dinero para todo. Ícaro volvió al que desde entonces y para siempre será su hogar: El Santuario Winston. Él es uno de los grandes motivos por los que dejamos de dar caballos en adopción.
Su historia
Una vida con nombre propio.
Era un peluche de pocos meses cuando vino, asustado y temeroso. Ícaro enamoró a unas personas que le adoptaron y se fue a un nuevo hogar. No estuvo ni un año, se acordaron entonces que tenían que llevar a su hija a la universidad y no había dinero para todo. Ícaro volvió al que desde entonces y para siempre será su hogar: El Santuario Winston. Él es uno de los grandes motivos por los que dejamos de dar caballos en adopción.
Es un caballo equilibrado, juguetón, a veces toca un poco las narices (solo un poco) y con los humanos se podría decir que es muyyyy pesado de lo mimoso que puede llegar a ser. Dan ganas de comérselo a besos.



