Dani · Larga estancia · 2017
“Un oasis en medio de vidas complicadas.”
Gracias, gracias y gracias de corazón, es lo menos que puedo decir de este tiempo pasado en Santuario Winston como voluntario. Una experiencia que todo el mundo debería hacer en su vida de vez en cuando, sobre todo porque estás rodeado de gente y animales maravillosos, todos y cada uno de ellos. Dolo y Rafa son dos personas increíbles que me han hecho sentir paz y me han tratado tan bien en todos los sentidos que os quedáis con un pedazo de mi corazón, de mi alma y de mis pensamientos. Jose y Sergio, los hijos de Dolo y Rafa con los que he convivido, gracias por hacerme sentir uno más de la familia, sois unos chicos encantadores.
Pero sobre todo gracias a todos los habitantes del Santuario. Poder estar entre vosotros ha sido una experiencia tan bonita que no tengo palabras para describirla: lo que me habéis hecho sentir mirándome, acercándoos a mí buscando una caricia, un mimo o una chuche. Increíble la sensación de poder haceros sentir más queridos, porque para mí ha sido un cariño mutuo. Gracias, familia, por confiar en mí; gracias Neska por darme la oportunidad de acariciarte enterita y disfrutar de ti; gracias Ícaro por ser como eres, Aretha, Kerry, África, Capitán, Spirit, Pat, Pau, Valle, Scotty y a todas las manadas. Sois unos seres espectaculares, me emocionáis cuando galopáis y poder conoceros ha sido un honor y un placer. Siempre estaréis en mi corazón.
A pesar de los kilos de estiércol recogidos y del sol abrasador, estaré eternamente agradecido por la oportunidad que me habéis dado de disfrutar de vuestra compañía tantísimo. Dolo, tu labor con los caballos es digna de admirar; me rindo a tus pies por lo que has hecho, haces y harás por ellos. Eres una persona excepcional y me encantaría quedarme más tiempo o incluso vivir aquí si pudiera, pero sin ninguna duda volveré siempre que pueda a visitaros. Estar aquí estos casi dos meses ha sido de las mejores cosas que he hecho en mi vida: un oasis en medio de vidas complicadas que hace que te olvides casi de ti para entregarte a ellos, porque te proporcionan un bienestar y una felicidad difícil de sentir.
Ojalá más personas puedan disfrutar como yo de esta experiencia, porque aparte de la necesidad de ayuda que tiene el Santuario os aseguro que la ayuda es mutua. Súper agradecido de por vida por el cariño que me habéis demostrado todos. Aquí tenéis un amigo para siempre. Os echaré mucho de menos, pero nos veremos pronto seguro. Un abrazo familia: caballos, perros, gatos, pony, cabra, oveja y gallinitas.