
Historias de la manada
Junco
Llegada: Agosto 2014
Apenas tenía año y medio cuando llegó procedente de una subasta del ayuntamiento de La Cañada. Mientras se cumplía el plazo de subasta, estos caballos estuvieron en un cercado del ayuntamiento a pleno sol, comiendo sólo paja y sin apenas espacio, donde adultos y jóvenes competían por la comida. El pobre Junco apenas conseguía comer algo y cuando llegó al Santuario era un saco de huesos y muy desconfiado de los humanos.
Su historia
Una vida con nombre propio.
Apenas tenía año y medio cuando llegó procedente de una subasta del ayuntamiento de La Cañada. Mientras se cumplía el plazo de subasta, estos caballos estuvieron en un cercado del ayuntamiento a pleno sol, comiendo sólo paja y sin apenas espacio, donde adultos y jóvenes competían por la comida. El pobre Junco apenas conseguía comer algo y cuando llegó al Santuario era un saco de huesos y muy desconfiado de los humanos.
Hoy en día es un caballo precioso, con un porte elegante, juguetón, equilibrado, hecho todo un adulto muy lejos del potrillo desvalido que llegó a Winston y cuando el humano llega a él, se deja hacer.



